Martha Argerich - Cuando el cuerpo deja de obedecer a la partitura, la música empieza a decir la verdad.
La figura de Martha Argerich ocupa un lugar singular en la historia reciente de la interpretación pianística. No solo por la contundencia de su técnica o por la amplitud de su repertorio, sino por haber instalado, desde mediados del siglo XX, una forma de tocar en la que el cuerpo y la emoción dejan de ser elementos secundarios para convertirse en motores visibles del discurso musical. En un campo históricamente atravesado por ideales de control, equilibrio y abstracción sonora, su presencia introdujo una intensidad física que modificó la percepción misma de lo que podía esperarse de una intérprete del repertorio clásico.